Había escuchado siempre que con los años la capacidad de sorpresa se va perdiendo, y empieza a estar uno de vuelta de todo. Voy a tener que cuestionarme si es que yo no maduro al ritmo normal, o lo que es peor, si es que retrocedo en lugar de avanzar, porque cada día hay algo que me asombra, por no decir que me deja pasmada y descolocada.
No se si lo que anda distorsionada es mi capacidad de sorpresa o la capacidad mental de mis semejantes, pero al ver que quedo en minoría, debo ser yo la que no me adapto bien a los nuevos tiempos y al frikismo imperante.
Me iba ya a la cama en estado de semidepresión después de tragarme un documental sobre españoles en Mathausem, por cierto bastante mediocre, cuando me topo con un reportaje …atención! Sobre el champú para caballo y la nueva moda…no, moda no es la palabra, la nueva religión surgida alrededor de su uso en humanos, que cuenta con multitud de adeptos.
Ya se que de nuevo llego tarde, y esta gilipollez hace tiempo que ha surgido, hasta yo que ando siempre en mis mundos me había enterado, pero no sabía hasta que punto de fanatismo había llegado el tema.
Vamos a ver, a mi que alguien decida lavarse el cabello con champú para caballos directamente me la repampimfla, como si lo hacen con champú para perros, mondaduras de patata, mermelada de arándanos o nitrógeno líquido; cada cual puede decidir en la vida el tope de imbecilidades que está dispuesto a cometer, e incluso no ponerse tope como suele suceder, lo que me deja patidifusa es como ahora todo se convierte por arte de birlibirloque, o más bien, gracias al dios internes, en adoración de masas.
Internet tiene sus cosas buenas y malas como cualquier medio, depende del uso que se le de, pero cuánto mal está haciendo ayudando a la difusión y exaltación del analfabetismo, que parece que empieza a verse como un valor en alza, por no hablar de dar cancha a descerebrados de todo tipo, para los que este medio es ideal, el lugar desde el que proyectarse al mundo con su afán de protagonismo.
Me entero mientras me quedo con la boca abierta de que You tube está plagado de tontas del haba que a duras penas consiguen leer las instrucciones de uso del dichoso champú, no digo nada del hecho de comprenderlas, que se dedican con un éxito sin precedentes a “vender” las bondades del producto lavándose el pelo delante de la cámara, midiéndolo a ver si ha crecido, remarcando la suavidad que el producto aporta, eso sí, con una capacidad de expresión y comunicación, con una profesionalidad y un uso del lenguaje como para decidir que en tu vida se te ocurre a ti probar ese champú no vaya a ser que también limpie de neuronas y te deje en encefalograma plano, visto lo visto.
Vale la pena remarcar también el glamour del producto en sí, y el de sus "publicistas". Aquí podéis ver a una de ellas, vamos, la imagen que todas desearíamos tener. ¿Es mi imaginación o vislumbro ciertos rasgos caballunos en la muchacha?
La segunda parte aún es peor, y me deja ya para el arrastre, paso del pasmo al bloqueo, cuando descubro que las niñas tienen miles de seguidoras y seguidores que a modo de secta matarían antes que dejar de usar el champú, que ha pasado a convertirse en su dios particular, y en lo que da sentido a sus vidas, y tal como hablan, de verdad, que no exagero.
Lanzo al aire una sugerencia, que algún laboratorio analice bien ese champú no vaya a llevar además sustancias adictivas, porque si no, es que no me cuadra, yo por si acaso ni tocarlo, que me está dando miedo.
Chiquillas, escuchadme, a ver si sois capaces de salir del atascamiento mental en que andáis inmersas: un champú sólo es un champú, no posee facultades milagrosas, y unicamente sirve para limpiar y proteger el cuero cabelludo, se le pueden añadir sustancias que ayuden a acondicionar o dar volumen; ya está, no hay más, y puestos a elegir bonitas, pues más vale usar el de toda la vida, que el otro no sólo no os va a beneficiar, si no que probablemente a la larga os puede perjudicar, cuando empecéis a relinchar y dar coces no digáis que no lo advertí.
Pero ellas van a lo suyo, ni les interesan estudios dermatológicos, ni análisis clínicos ni las palabras de ningún profesional en la materia… pues ala! A vivir a la cuadra y castigadas sin internet, que para el uso que le dáis…


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